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La espondilitis anquilosante: una dolorosa aflicción

30 junio 2017

La artritis anquilosante es un tipo de artritis que afecta principalmente a los huesos de la columna vertebral y a la zona de la columna en la que se une con la cadera, conocidas como vértebras sacroilíacas. Esta enfermedad provoca que las vértebras se inflamen, se hinchen y duelan. En algunas personas, también pueden estar comprometidos los hombros, caderas, rodillas y hasta los pies. En casos graves, la espalda puede quedarse inmóvil por la inflamación y unión de dos o más huesos de la columna, logrando que la caja toráxica se endurezca y se pierda capacidad pulmonar.

No se conoce la causa de la espondilitis, puede ser hereditaria, se cree que afecta a 1 de cada 100 personas. Se ha descubierto que la mayoría de personas que la sufren, poseen una proteína llamada HLA-B27 en los glóbulos blancos de la sangre, aunque no todas las personas que lo tienen, desarrollan la enfermedad. La espondilitis aparece entre los 20 y 40 años, aunque puede presentarse incluso desde los 10 años y es más común en hombres. Las mujeres pueden presentar una forma más leve y es más difícil de diagnosticar.

Los síntomas característicos de la espondilitis es una lumbalgia que aparece y desaparece. Cuando la enfermedad ha progresado, este dolor de espalda puede ser permanente. Además, puede sentir:

  • Dolor y rigidez de la espalda durante la noche.
  • El dolor de espalda puede mejorar con la actividad.
  • El dolor puede iniciar entre la pelvis y la columna, en las vértebras sacroilíacas.
  • Las personas pueden pararse jorobadas hacia delante.
  • La parte inferior de la columna es menos flexible.
  • Hinchazón o enrojecimiento del ojo.
  • Fatiga.
  • Pérdida del apetito.

Esta enfermedad no tiene cura, pero se puede tratar los síntomas para mejorar la calidad de vida de cada persona, con medicamentos o incluso en algunos casos, el médico puede recomendar una cirugía, pero cualquier tratamiento solo puede ser recomendado por el médico reumatólogo que conoce la historia clínica de cada paciente.

Es importante que la persona que sufre de espondilitis mantenga un peso saludable para no perjudicar más los síntomas. Debe estar consciente todo el tiempo de mantener una buena postura y tener un colchón firme en el que pueda dormir boca arriba y una almohada delgada para el cuello. No se deben usar fajas que inmovilicen la espalda y se debe mantener actividad constante. Se debe evitar estar acostado o sentado mucho tiempo. Se recomienda el ejercicio de estiramiento y el de fortalecimiento, sobretodo en agua y si es posible, practicarlo al menos 30 minutos todos los días.

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