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Epilepsia

08 febrero 2021

Se trata de una enfermedad que afecta la red neurológica del cerebro, provocando descargas anormales cerebrales. Estas conducen a convulsiones súbitas involuntarias a nivel parcial o en todo el cuerpo y a otras complicaciones derivadas de este trastorno neurológico.

La frecuencia de las crisis y los trastornos puede variar, ya sea en períodos cortos o largos. Aparecen desde los recién nacidos, con mucha frecuencia en los niños y con menor frecuencia en la vida adulta. Existen varios tipos de crisis epilépticas, cada una con síntomas y repercusiones distintas.

Tipos de Epilepsia:

Los tipos de epilepsia varían según la sintomatología. Muchas veces no se habla de enfermedad sino solo de síndromes epilépticos. La variedad responde a diferentes razones: de origen genético, asociada a otra enfermedad neurológica o por razones no etiológicas que se desconocen. Ante la dificultad de clasificar con toda claridad, se han definido 2 grandes grupos de crisis.

Epilepsias primariamente generalizadas: Son aquellas que provienen de descargas cerebrales en los dos hemisferios y que provocan rigidez total del cuerpo y convulsiones con caídas o no al suelo, además de pérdida de consciencia. Sus síntomas más comunes son:

  • Rigidez total del cuerpo
  • Pérdida brusca de la fuerza
  • Inconsciencia
  • Convulsiones generalizadas
  • Movimientos repetitivos
  • Caídas al suelo
  • Eliminación de saliva por la boca
  • Mordedura de lengua
  • Desconexión, inmovilidad
  • Automatismos simples como pestañeo seguido

Estos síntomas corresponden a crisis que aparecen en estos cuadros de las Epilepsias primariamente generalizadas; sin embargo, eso no significa que todos los síntomas ocurren en una crisis. Estos síntomas corresponden a diferentes tipos de crisis, cada una bien diferenciada. Los síntomas aquí mostrados son una síntesis de lo que podemos encontrar en este grupo de crisis epilépticas. Por ejemplo, en la llamada crisis clónica, la persona sufre de convulsiones generalizadas y movimientos repetitivos, y la vemos principalmente en recién nacidos.

Epilepsias focales: Son aquellas donde la descarga cerebral afecta una zona restringida de un hemisferio, y no hay pérdida de consciencia como tampoco rigidez total del cuerpo. Los síntomas que podemos encontrar son:

  • Convulsiones parciales o focalizadas en ciertas zonas del cuerpo.
  • Imposibilidad de hablar
  • Hormigueos, cosquilleos o dolor en la mano
  • Crisis de síntomas visuales, auditivos, olfatorios, gustatorios y vertiginosos
  • Cambios fisiológicos como dilatación de pupila, palidez, salivación o vómitos
  • Crisis con síntomas psíquicos como dificultad para hablar, despersonalización, frecuentes, sensaciones de miedo, alteraciones visuales como ilusiones o alucinaciones.
  • Enturbamiento de la consciencia
  • Períodos de amnesia
  • Risa, rabia, miedo

Al igual que en el grupo anterior, aquí los síntomas están enumerados y corresponden a diferentes crisis que presentan un conjunto de ellos unidos como característica de cada crisis.

Las crisis epilépticas son el conjunto de algunos de los síntomas mencionados, y algunas crisis pueden coexistir en un mismo niño. Según va creciendo el niño puede sufrir trastornos de diferentes crisis, sin importar la causa o razón de la epilepsia inicialmente.

Tratamiento:

El tratamiento de la Epilepsia tiene un pronóstico positivo porque los medicamentos anti convulsionantes controlan esos síntomas y permiten una vida fuera de riesgo de crisis epilépticas.

Por otro lado, una administración diaria de estos medicamentos permite un control seguro de las crisis epilépticas e incluso, cuando el tratamiento ha sido exitoso entre un lapso entre 2 a 5 años, y las convulsiones han desaparecido, es posible retirar el medicamento en el 70% de niños y 60 % de adultos, sin el riesgo de una recaída posterior.

La epilepsia es un trastorno que puede ser diagnosticado por el nivel de atención primaria de salud, y sin la necesidad de equipos especializados y sofisticados. Esta ventaja permite aumentar las posibilidades de un tratamiento oportuno y eficaz de esta enfermedad. Está determinado que un diagnóstico tardío, una vez empezados los síndromes epilépticos, puede ser desfavorable para una reacción positiva frente a los medicamentos. Resulta fundamental prevenir esto con un diagnóstico temprano.

En ocasiones se debe acceder a la cirugía, dependiendo de las causas que originen las crisis o si el paciente es resistente a los fármacos anti convulsionantes.

El tratamiento de la Epilepsia también tiene una dimensión de auto-cuidado y presupone que la persona afectada debe ser disciplinada constantemente con la toma del medicamento. Además debería evitar conducir o nadar, como medidas preventivas en caso de sufrir una crisis. Evitar realizar actividades que puedan provocar pérdida de consciencia, ya sea subir a lugares altos o montar bicicleta.

Consideraciones sociales de la Epilepsia:

No es una enfermedad que goce de un conocimiento claro y preciso de sus causas, alcances y límites, por lo tanto la sociedad ignora y desconoce de qué manera reaccionar frente a estas crisis epilépticas y como interiorizarlas. Muchas veces las propias familias fallan en la forma de llevar le enfermedad de sus hijos, ocultándoles el padecimiento de la epilepsia. A grandes rasgos esenciales sufren de:

  • Prejuicios negativos.
  • Estigmatización social, laboral y cultural.
  • Discriminación.
  • Marginación social
  • Vacío de derechos humanos.
  • Muy baja autoestima y amor propio

Muchas veces estos problemas sociales son más complejos de asimilar que las mismas convulsiones. Pueden provocar graves problemas psicológicos que dificulten su inserción en la sociedad para una vida plena y digna.

La OMS está trabajando en proyectos y estrategias que vinculen a las personas con epilepsia con la sociedad, mejorando su calidad de vida en todos los niveles, y buscando que los viejos tabúes sobre esta enfermedad sean derribados.

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