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El Cáncer de mama

11 octubre 2016

Según la OMS, el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de países desarrollados y no desarrollados. Hay dos tipos principales; el carcinoma ductal que comienza en los conductos que llevan la leche hacia el pezón o el carcinoma lobulillar que comienza en la zona donde se produce la leche.

Existen muchos factores de riesgo conocidos y otros no tan conocidos por la mayoría de la población. Algunos pueden ser cambiados, pero sobre otros, no se tiene control y se debe poner atención si cumples con uno o varios de ellos:

  • Ser mujer. Aunque los hombres también pueden desarrollar cáncer de mama, las mujeres tienen una alta estimulación hormonal en las glándulas mamarias y son muy sensibles y vulnerables en su etapa de desarrollo.
  • La edad. El riesgo aumenta mientras más edad tiene la mujer, es más común desde los 55 años, pero puede aparecer antes.
  • Antecedentes familiares. Si una mujer ha tenido algún familiar cercano con cáncer de mama el riesgo es alto. Si este familiar ha sido una mujer (madre, hermana, hija), el riesgo se duplica.
  • Genética. El 5% al 10% de cáncer de mama se puede heredar. Las anomalías en los genes BRCA1 y BRCA2 están relacionados a cáncer de mama.
  • Si has tenido cáncer de mama antes, tienes alto riesgo de desarrollar uno nuevo en otro seno o en una parte diferente del mismo.
  • Si estuviste expuesto a radiación en el pecho o rostro antes de los 30 años.
  • Otras enfermedades en los senos como hiperplasia ductal, fibroadenoma complejo o papilomatosis.
  • Las mujeres de raza blanca son más propensas a tener cáncer de mama, pero las mujeres afroamericanas son propensas a desarrollar tipos de cáncer de mama más agresivos.
  • El sobrepeso o la obesidad.
  • Mujeres que no se han embarazado nunca o han tenido hijos después de los 30 años.
  • Las mujeres que empezaron su menstruación antes de los 12 años.
  • El consumo de alcohol, tabaquismo y falta de ejercicio.
  • Niveles bajos de vitamina D.
  • Estar expuesto a la luz durante la noche.
  • Sustancias químicas presentes en cosméticos, alimentos, plástico, bloqueadores solares, agua.
  • Terapia hormonal después de la menopausia.
  • Uso de píldoras anticonceptivas

La mejor forma de detectar el cáncer de mama a tiempo es conociendo sus síntomas y previniendo con exámenes médicos y autoexploración. La revisión manual frecuente ayudará a las mujeres a conocer la forma normal de sus senos y estar atentas a cualquier cambio. Revisa tus mamas los días después del periodo cuando los senos estarán más sensibles.   Párate frente al espejo con tus hombros rectos, mira si hay algún hoyuelo, arruga o bulto extraño. Fíjate si hay cambios en el pezón, por ejemplo si está invertido y preocúpate si vez algún enrojecimiento o sarpullido. Alza los brazos y mira si encuentras las mismas alteraciones. Por último, palpa los senos con tus manos mientras estés acostada y luego parada. Usa el índice y dedo medio moviéndolos de forma circular manteniendo los dedos firmes y juntos y explora la zona desde la clavícula hasta la parte superior del abdomen y desde la axila hasta el escote. Si encuentras algo diferente, es muy importante que visites a tu médico.

Se recomienda como parte de la prevención, realizarse una mamografía al año, de esta manera se puede encontrar cualquier anomalía a tiempo, porque en el momento que sientes algo en tu autoexploración puede ser ya muy tarde.

El tratamiento del cáncer de seno varía según el estado y tipo del mismo. Se puede aplicar terapia hormonal, quimioterapia, radioterapia, cirugía para extirpar el tumor o para extirpar todo o parte del seno, que puede incluir estructuras cercanas como nódulos cercanos.  El cáncer tipo I, II y III se puede curar y la terapia se enfocará en que el cáncer no vuelva. Si está en el estadio IV, el tratamiento puede combinar varias terapias para eliminar el cáncer.

Después de sufrir cáncer de seno, es importante que los controles se sigan realizando a tiempo según las indicaciones del médico. Se deberá realizar mamogramas si es que se ha conservado la mama, después de la cirugía o radiación. Si el seno se ha retirado por completo, puede ser recomendable que se realicen mamografías una vez al año. En caso de tomar terapia de hormonas, se debe hacer frecuentes exámenes pélvicos ya que este tratamiento aumenta la probabilidad de cáncer de útero. Hay otros tratamientos que pueden debilitar los huesos, por lo que es importante hacerse exámenes de densidad ósea.

Los tratamientos, pueden dejar secuelas o efectos secundarios como la acumulación de líquido en el tejido graso si es que los ganglios son extirpados. Síndrome de dolor después de la mastectomía, que es un dolor neuropático que se puede sentir en el pecho, axila o brazo; o dificultad para concentrarse o hacer varias tareas a la vez después de la quimioterapia.

Hay ciertos mitos que pueden causar preocupaciones, pero que deben ser desestimados:

  • Sufrir de cáncer no significa tener una sentencia de muerte. Cada vez es más alta la probabilidad de supervivencia por los distintos métodos de detección temprana y de tratamientos.
  • El consumo de azúcar en si, no aumenta el riesgo de cáncer, pero si aumenta el riesgo de obesidad y esto, esta relacionado a distintos tipos de cáncer.
  • Los edulcorantes artificiales no se ha comprobado que causen cáncer.
  • Los teléfonos celulares o cables de alta tensión no causan cáncer.
  • No existen estudios científicos que hayan comprobado que el uso de hierbas medicinales curen el cáncer. Pero pueden ayudar con los síntomas.

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