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La Leucemia

06 marzo 2020

La sangre tiene células llamadas glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos. Cada una tiene una función específica para asegurar el buen funcionamiento del cuerpo. Los glóbulos blancos, son producidos en la médula ósea y se usan principalmente como defensa para combatir infecciones y sustancias extrañas. Pero cuando el cuerpo aumenta incontrolablemente la cantidad de glóbulos blancos, es posible que se presente la leucemia, un tipo de cáncer de la sangre. Las células cancerosas impiden la formación de nuevos glóbulos rojos, plaquetas y de glóbulos blancos saludables y provocan síntomas que pueden ser mortales.

Las células cancerosas, se pueden propagar desde la sangre a otras partes del cuerpo como cerebro, ganglios linfáticos o médula espinal.   La leucemia puede afectar a niños y adultos, pero no es contagiosa ni hereditaria. Puede ser crónica, con un progreso lento o aguda, con un progreso muy rápido, pero es difícil establecer la causa en cada caso, aunque hay algunos factores de riesgo:

  • Haber recibido quimioterapia o radioterapia para otros tipos de cáncer.
  • Padecer de trastornos genéticos como el Síndrome de Down.
  • Exposición a agentes tóxicos ambientales o el tabaquismo.
  • Antecedentes familiares de leucemia.

La leucemia, está clasificada en 4 principales tipos. La Leucemia Linfocítica Aguda se presenta generalmente en niños y puede alcanzar otros órganos como cerebro y meninges. La Leucemia Mieloide Aguda se manifiesta solo en adultos y afecta principalmente la médula ósea. La Leucemia Mieloide Crónica puede afectar al hígado y bazo , mientras que la Leucemia Linfocítica Crónica aparece a edades avanzadas y dañan mucho el sistema inmunológico, provocan enfermedades en la piel, en los ganglios linfáticos y también hígado y bazo.

Cada tipo de leucemia tiene síntomas característicos:

  • Leucemia mieloide aguda: Cansancio, pérdida de apetito y de peso, fiebre sudores nocturnos.
  • Leucemia mieloide crónica: Debilidad, sudoración profusa sin razón, fiebre, pérdida de apetito y de peso.
  • Leucemia linfocítica aguda: Sensación de mareo o aturdimiento, debilidad y cansancio, dificultades respiratorias, infecciones recurrentes, moretones que aparecen sin razón, fiebre, sangrado frecuente de nariz y encías.
  • Leucemia linfocítica crónica: Además de los síntomas de la anterior, se presenta una inflamación en los ganglios linfáticos y dolor e hicnhazón abdominal.

Como síntomas generales, puede sentirse dolor de los huesos, anemia, palidez, cansancio, manchas en la piel, hemorragias en nariz, boca, recto o incluso cerebro.

El diagnóstico de cualquier tipo de leucemia se realiza con el mismo tipo de exámenes. Se realiza un análisis de sangre, se puede necesitar una biopsia de la médula ósea o la extracción del líquido que rodea al cerebro y médula, además de tomogragías, resonancias o rayos X. En la niñez, el diagnóstico de la leucemia se complica porque se pueden confundir los síntomas con otras enfermedades comunes de la edad.

Las complicaciones de la leucemia están relacionadas a los problemas en el sistema inmunológico. Esto hace a los pacientes muy propensos a tener infecciones y que estas se agraven. La leucemia tiene un buen porcentaje de recuperación en niños, llegando al 80%.

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